"Estáis puestos por atalaya, ¡DESPIÉRTENSE!"

 

Prefacio

Introducción

Parte I. Secreto de las siete cabezas

Capítulo 1. La bestia de Apocalipsis 17 es nuestro contemporáneo

Capítulo 2. Siete cabezas de la bestia

Capítulo 3. Definición de la séptima cabeza

Capítulo 4. Las cabezas de Apocalipsis 13

Capítulo 5. Cómo será el anticristo al que tenemos que esperar

Capítulo 6. Falta poco para terminar el misterio de desafuero

Capítulo 7. Las siete cabezas del dragón

Capítulo 8. Equivocación de las interpretaciones anteriores

Parte II. El secreto de los tres períodos

Capítulo 9. ¿Cuánto tiempo reinará la séptima cabeza?

Capítulo 10. Cuarenta y dos meses ¿cuántos años son?

Capítulo 11. Una advertencia secreta

Capítulo 12. Un error planificado

Capítulo 13. Literaridad justificada

Capítulo 14. ¿Qué significa "continuo"?

Capítulo 15. Dos regularidades interesantes en el libro de Daniel

Capítulo 16. Esquema. Período 1335

Capítulo 17. Período 1260

Capítulo 18. Período 1290

Parte III. No habrá más señales de advertencia

Capítulo 19. Para qué sirva de advertencia

Capítulo 20. Que seamos parecidos a los de Berea

Conclusión

El esquema completo con las explicaciones

 

INTRODUCCIÓN

Al mirar con atención, podríamos descubrir existencia en nuestra Iglesia de dos posiciones polares, portavoces de las cuales, a veces sin intención, somos nosotros mismos. Referiendome a "nuestra Iglesia" pienso en la Iglesia Mundial de los Cristianos Adventistas del Séptimo Día.

Partidarios de una de estas dos posiciones se han metido de cabeza en el estudio de profecías, análisis de los acontecimientos del pasado y presente, comparación de uno y otro, elaboración de varios esquemas, diagramas, pronóstico de acontecimientos del futuro próximo... y se han olvidado completamente del desarrollo de relaciones personales estrechas con Cristo, de su devoción personal, acumulación de la experiencia espiritual, acrecentamiento en la fe y perfeccionamieno de carácter con ayuda y bajo la dirección del Espíritu Santo.

Partidarios de la otra posición polar opinan que el hurgar en profecías y el deseo incontenible de ver como se realizan, distraen nuestras miradas de Cristo, de Gólgota, y no contribuyen al acrecentamiento en amor y devoción.

En efecto, este peligro existe. Si tuviese que elegir sólamente una de estas dos posiciones, personalmente yo preferiría la segunda, porque la vida en Cristo y acrecentamiento en su amor, aún sin entender las últimas profecías y acontecimientos, es mucho mejor que el conocimiento de las profecías y los acontecimientos junto con la negligencia de su propia alma, como dice el apóstol Pablo en su mensaje a los Corintios: "Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy" (1 Cor. 13:2).

Sin embargo, existe la tercera posición, que se puede llamar "atenerse al término medio". Es el estudio de la profundidad de las profecías, contemplando simultáneamente con ojo avizor lo que ocurre en el mundo, de un lado, y el cuidado especial de las relaciones personales con el Salvador de otro lado.

Todo ello en su conjunto se llama quedarse despierto, a lo que exhorta Dios. Citamos las Escrituras: " el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón, Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios" (1 Tes. 5:2-6).

El cuidado al estudio de profecías y la acumulación de conocimientos, al igual que asegurar de las relaciones personales con Cristo, son inseparables, al igual que son inseparables, por ejemplo, Antiguo y Nuevo Testamentos, porque sólamente siendo unas partes integrantes de lo único, satisfacen las necesidades espirituales de un ser humano.

La unidad inseparable de las dos posiciones es especialmente necesaria para nosotros, la última generación de cristianos en la historia, porque precisamente nosotros tendremos que llevar el combate espiritual encarnizado con la mentira y equívocos en las circunstancias de la angustia en la crisis final.

Soy partidario apasionado de la posición de los que "se atienen al término medio" como lo ha definido el Señor, pero he decidido no dedicar este folleto al tema de amor y devoción, sino al tema de las últimas profecías de la Biblia, aunque los dos temas están estrechamente ligados entre sí.

Es asombroso lo actual que son para nosotros las palabras de la mensajera de Dios, dichas por ella hace muchas décadas: "Hoy las señales de los tiempos declaran que estamos en el umbral de acontecimientos grandes y solemnes. En nuestro mundo, todo está en agitación. Ante nuestros ojos se cumple la profecía por la cual el Salvador anunció los acontecimientos que habían de preceder su venida". (Ellen G.White "Profetas y Reyes", p. 536).

No cabe la menor duda, que estas palabras se refieren en el sumo grado a nosotros, la última generación. El mundo tiene fiebre, son palpables todas las señales de agonía que se acerca. Los acontecimientos que trastornan la imaginación, predictos en las Escrituras y descritos detalladamente por el Espíritu de Profecía, están a punto de comenzar. ¿Y nosotros qué, los que creemos que somos el pueblo del Dios?

Es conocido, que muchas de las personas, condenadas a la pena de muerte, estando en la celda y esperando ejecución de la condena,- y la espera a veces dura muchos meses,- no se agitan en la celda dominadas por el espanto, ni mucho menos. Esta gente sabe estar tranquila: comen y beben, duermen, leen, escriben cartas, miran la televisión y aún sonríen. No saben a qué hora llegarán por ellos. Se han acostumbrado al estado de espera.

Parecemos a esta gente, ¿no es cierto? Pero la semejanza no se debe a lo que estamos condenados, ¡al contrario! La semejanza es en lo que viviendo en los últimos días de la historia, estamos acostumbrados tanto al pensamiento del día del Señor venidero, de los acontecimientos apocalípticos, relacionados con este día, que nos hemos permitido acostumbrarnos a la espera, relajarnos espiritualmente en la vanidad de la vida mundana, y no sentir todo lo trágico de la situación, en la que se encuentra el mundo que está destruyéndose, y no pensar en la preparación.

Nuestro Señor ha demostrado nuestra situación a su mensajera en la visión, dada a ella: "He visto que el pueblo de Dios se encuentra en un territorio hechizado, que algunos casi dejaron de darse cuenta de la proximidad del final y del precio de las almas que se destruyen". Estas palabras no salen de mi mente. Estoy experimentando una inquietud grande debido a ellas, entendiendo mi culpa y el deseo de gritar al mundo despreocupado de lo que el último día se acerca impetuosamente.

Pero ¿quién va a prevenir al mundo de los desastres y destrucción venideros, si la mayoría de los que están a cargo del mensaje de advertencia, están despreocupados también? ¡Y lo estamos nosotros los Adventistas del Séptimo Día! En realidad, estamos como hechizados. Simplemente estamos acostumbrados al pensamiento de que vivimos en el tiempo del fin, que el mundo vive sus últimos días. Tal vez, ¿no nos damos cuenta como cerca está el tiempo del fin?

Estoy convencido de que muchos de los adventistas, muchísimos, realmente no se dan cuenta de lo próximo que está el final. Para muchos de ellos el concepto de "tiempo del fin" es un concepto indeterminado y nebuloso. Tuve ocasión de relacionarme con mis hermanos espirituales en varias ciudades, y he llegado a la conclusión de que el concepto del tiempo del fin tiene un sentido diferente para ellos. La divergencia de opiniones es bastante grande. Unos creen que el Advenimiento puede tener lugar dentro de un año, otros opinan que llegará dentro de 20-30 años. Terceros (son muy pocos) consideran que faltan unos 100-200 años hasta el Advenimiento. Y mucha gente tiene una idea tan indeterminada de la proximidad del final, que se puede decir que no tienen ni una idea en general. La gente elabora planes de largo alcance para su vida en la tierra... Algunos dicen: "¿Si es tan importante saber, cuánto tiempo nos falta? Espere Cristo cada día y esté preparado cada minuto para el encuentro con Él".

En esta posición hay una parte considerable de egoísmo.

Sí, tenemos que estar preparados cada minuto para este encuentro con Dios, pero... La voluntad de Dios consiste también en lo que su pueblo, dirigido por Él, cada hora sepa, en qué kilómetro está y qué acontecimientos hay que esperar. Y cuando nos acercamos más al desenlace del conflicto de los siglos, se hace más detallada la descripción de los acontecimientos que nos esperan a nosotros. Dios nos ha dado las Santas Escrituras y el Espíritu de Profecía para que lo estudiemos y no estemos en la ignorancia. No sólamente podemos, sino estamos obligados a saber, dónde estamos. Y no sólamente saber, sino advertirl al mundo al respecto.

Es lo que comenta E.White a propósito: "Los acontecimientos que se refieren al final del tiempo de gracia, como la necesidad de prepararse al tiempo de la angustia, están expuestos claramente y definidamente. Pero la mayoría tiene una idea tan ínfima de estas verdades importantes, como si no existieron en las páginas de la Biblia. Satanás trata de no permitir divulgación del conocimeinto, que puede llenar a los hombres con prudencia para la salvación, intentando que el tiempo de la angustia sea inesperado para ellos" ("El conflicto de los siglos", p. 594).

La finalidad de este folleto consiste en unir los estudios de Alonso L.Baker (el libro "El Papa es Rey Otra Vez") y Marrian G.Berry (el libro "Advertencia de los períodos de 1260, 1290 y 1335 días de capítulo 12 de Daniel") en un todo único, complimentar estos estudios y demostrar que la crisis final y el tiempo de la angustia pueden empezar cualquier día, y demostrar también qué acontecimiento empezará la crisis final, cuánto tiempo durará y con qué acontecimientos terminará. Todo esto será explicado en una forma breve. En el centro de los estudios se encuentran los capítulos 13 y 17 del libro Apocalipsis y el capítulo 12 del libro de Daniel.

Escuchen, lo que dice la Mensajera de Dios: "Hay que promulgar el mensaje que despertará a las iglesias (aquí y en adelante las palabras están subrayadas por el autor del folleto). Hay que hacer todo lo posible para llevar la luz no sólamente a nuestro pueblo, sino a todo el mundo. Me han dado la instrucción de que las profecías de Daniel y Apocalipsis tienen que ser editadas como unos folletos pequeños con las explicaciones necesarias y mandadas por todas las partes" (E.White "Testimonios para los ministros", p. 117).

Estas palabras significan que el despertar de la Iglesia de algún modo está relacionado con la comprensión de los secretos de las profecías de Daniel y Apocalipsis, ¿no es verdad? El folleto que ahora está en sus manos, sirve para ayudar a despertar a los hijos de Dios. Espero y creo que ustedes con la sincera oración y las Escrituras en las manos leerán este folleto, llegando al fondo de su contenido, su somnolencia desaparecerá enseguida y algunos de sus planes terrestres, especialmente los de largo alcance, se cambiarán.

Es evidente que el concepto del "tiempo del fin" es muy elástico y relativo. Aún durante la vida de los apóstoles el tiempo era último: "Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo" ( 1 Juan 2:18). Como vemos, el apóstol Juan considera de anticristos como uno de los indicios definitivos del tiempo del fin. Pero la presentación del anticristo principal, al cual el apóstol se refiere en el mismo discurso, está por delante, y de esto hablaremos en uno de los capítulos siguientes de este folleto.

Con el correr de los siglos, el marco del tiempo del fin se ha reducido. La línea,  marcada claramente en la escala de historia, después de la cual el tiempo del fin se hizo más concreto, era el año 1844 el año del comienzo de Juicio de instrucción en el Cielo. El año 1929, cuando la bestia -el pontificado-, herida de muerte en 1798, ha resucitado, hizo el concepto del tiempo del fin todavía más concreto e inquietante.

Luego, en 1989, tuvo lugar la destrucción muy rápida de los régimenes comunistas en los países de Europa del Este, uno por otro, y acto seguido la caída inesperada e impresionante de la URSS este baluarte del ateísmo mundial. Reconciliación de los Estados Unidos y los países ex-comunistas con el Vaticano, fraternización de los protestantes con los católicos, que ha resultado en desviación de las conquistas grandes de la Reforma, el crecimiento y penetración del espiritismo en el cristianismo, los procesos potentes y bruscos, dedicados a institución de un nuevo régimen mundial, aparición de los Estados Unidos en la arena mundial como un superestado único después de la descomposición de la URSS todo esto era pronosticado por las Sagradas Escrituras y el Espíritu de Profecía, y todo esto se ha realizado y sigue realizando. E.White advertió que "los últimos acontecimientos serán rápidos".

El día de hoy el concepto del "tiempo del fin" se ha reducido a los límites críticos, pero todavía sigue siendo bastante indeterminado. ¿Cuánto nos falta de este tiempo del fin?

Basándonos sólamente en los acontecimientos arriba mencionados, se puede decir con una cierta certeza, que este tiempo está cerca. Pero al leer con oración este folleto, que tienen en las manos, entendiendo lo que se dice en él, se convencerán firmemente en lo que está muy cerca y no les cogerán de improviso los acontecimientos venideros.

 


Copyright Kupchik Vladimir

23.06.2005

 

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